Muchos estudios se han realizado sobre el alcoholismo y el consumo de otras drogas entre jóvenes y adultos costarricenses, sin embargo, a pesar de las medidas que se han tomado para evitar el abuso de estas sustancias, es un hecho que éste sigue siendo un gran problema en nuestro país.
Muchos de los problemas relacionados con el alcohol, no tienen que ver con el típico borracho que todos nos imaginamos, aquél que se tambalea por las calles y llega a su casa a agredir a su esposa e hijos; por supuesto que eso es un problema, pero la mayoría de los daños atribuidos al alcohol son producto de intoxicaciones graves y ocasionales.
En el ámbito de la salud tenemos: enfermedades del hígado (cirrosis, hepatitis), pérdida de memoria, úlceras, anemia, coagulación defectuosa, deterioro de la función sexual, depresión, cáncer y hasta daño cerebral.
En el ámbito social: accidentes de tránsito, homicidios, suicidios y conductas violentas como violencia doméstica, abuso y maltrato de niños y negligencia.
Algunas de las normas que se han establecido en nuestro país para reducir estos males son: impuestos, licencias para venta de bebidas, restricciones a la publicidad, leyes para la edad mínima para beber (18 años) y control de horarios y de ubicación de locales que venden alcohol.
Además, se prohíbe la ingesta de alcohol en la mayoría de los edificios públicos, en los eventos deportivos, en los lugares de trabajo, los parques, las calles, el transporte público y a una distancia menor de
Para aquellos que conducen existen medidas restrictivas, como por ejemplo: puestos móviles para determinar la sobriedad de quienes conducen, límites bajos de alcohol en la sangre (0.05%), suspensión de licencia, obligatoriedad de curso de manejo para obtener la licencia.
Otras medidas menos eficaces que se han implementado son: promoción de eventos "sin alcohol", campañas en las escuelas y a través de medios audiovisuales, distribución de etiquetas impresas con advertencias, prohibición a empresas de productos alcohólicos para el patrocinio de eventos deportivos para jóvenes.
En Costa Rica, el consumo de alcohol es parte de la idiosincrasia, es socialmente aceptado que en cada fiesta o reunión social haya desde cerveza hasta licores fuertes.
Se ve al alcohol como un facilitador de la acción social, pues parte de sus efectos son la espontaneidad, relajación y desinhibición.
Los jóvenes de nuestro país se mueven entre dos imágenes: aquélla, pública y oficial, que propugna la abstención y la privada y familiar que señala al alcohol como signo de madurez y como camino para la socialización.
Según estudios realizados por IAFA (Instituto de Alcoholismo y Fármaco Dependencia), el sector de las mujeres jóvenes, de mayor educación e incorporadas al mercado laboral, son las que participan más del consumo de alcohol dentro del grupo femenino.
Esto se explica por la mayor cuota de esfuerzo y tensión que afronta la mujer al romper con los cánones machistas de la sociedad tradicional y redefinir su rol compitiendo en todos los ámbitos con los hombres.
Por ésta razón elegimos realizar una historia de vida sobre una mujer, joven, universitaria, del valle central, que nos comentara sobre su consumo de alcohol y sobre sus creencias al respecto.
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