19 de diciembre de 2007

Consumo de alcohol en jóvenes costarricenses

Muchos estudios se han realizado sobre el alcoholismo y el consumo de otras drogas entre jóvenes y adultos costarricenses, sin embargo, a pesar de las medidas que se han tomado para evitar el abuso de estas sustancias, es un hecho que éste sigue siendo un gran problema en nuestro país.


Muchos de los problemas relacionados con el alcohol, no tienen que ver con el típico borracho que todos nos imaginamos, aquél que se tambalea por las calles y llega a su casa a agredir a su esposa e hijos; por supuesto que eso es un problema, pero la mayoría de los daños atribuidos al alcohol son producto de intoxicaciones graves y ocasionales.
En el ámbito de la salud tenemos: enfermedades del hígado (cirrosis, hepatitis), pérdida de memoria, úlceras, anemia, coagulación defectuosa, deterioro de la función sexual, depresión, cáncer y hasta daño cerebral.
En el ámbito social: accidentes de tránsito, homicidios, suicidios y conductas violentas como violencia doméstica, abuso y maltrato de niños y negligencia.

Algunas de las normas que se han establecido en nuestro país para reducir estos males son: impuestos, licencias para venta de bebidas, restricciones a la publicidad, leyes para la edad mínima para beber (18 años) y control de horarios y de ubicación de locales que venden alcohol.
Además, se prohíbe la ingesta de alcohol en la mayoría de los edificios públicos, en los eventos deportivos, en los lugares de trabajo, los parques, las calles, el transporte público y a una distancia menor de 100 metros de una iglesia.
Para aquellos que conducen existen medidas restrictivas, como por ejemplo: puestos móviles para determinar la sobriedad de quienes conducen, límites bajos de alcohol en la sangre (0.05%), suspensión de licencia, obligatoriedad de curso de manejo para obtener la licencia.
Otras medidas menos eficaces que se han implementado son: promoción de eventos "sin alcohol", campañas en las escuelas y a través de medios audiovisuales, distribución de etiquetas impresas con advertencias, prohibición a empresas de productos alcohólicos para el patrocinio de eventos deportivos para jóvenes.

En Costa Rica, el consumo de alcohol es parte de la idiosincrasia, es socialmente aceptado que en cada fiesta o reunión social haya desde cerveza hasta licores fuertes.
Se ve al alcohol como un facilitador de la acción social, pues parte de sus efectos son la espontaneidad, relajación y desinhibición.
Los jóvenes de nuestro país se mueven entre dos imágenes: aquélla, pública y oficial, que propugna la abstención y la privada y familiar que señala al alcohol como signo de madurez y como camino para la socialización.
Según estudios realizados por IAFA (Instituto de Alcoholismo y Fármaco Dependencia), el sector de las mujeres jóvenes, de mayor educación e incorporadas al mercado laboral, son las que participan más del consumo de alcohol dentro del grupo femenino.
Esto se explica por la mayor cuota de esfuerzo y tensión que afronta la mujer al romper con los cánones machistas de la sociedad tradicional y redefinir su rol compitiendo en todos los ámbitos con los hombres.

Por ésta razón elegimos realizar una historia de vida sobre una mujer, joven, universitaria, del valle central, que nos comentara sobre su consumo de alcohol y sobre sus creencias al respecto.

Historia de vida:

Ámbitos del consumo de alcohol

Elisa Fernández León

Gustavo Salazar Jara

Introducción

La presente investigación pretende realizar un acercamiento a la dinámica de consumo de alcohol de las mujeres universitarias, a partir de las percepciones de una joven estudiante de 22 años.

Para tal efecto se efectuó una entrevista a profundidad de cerca de 2 horas y media, realizada en dos momentos diferentes. A grandes rasgos, una primera etapa trató de recopilar información a cerca de los modos de consumo de los familiares y amigos que se relacionan con ella y la segunda parte buscó interiorizar en las motivaciones y prácticas particulares del consumo de alcohol.

Mucho de lo encontrado en el proceso (de forma general), es una estructura familiar nuclear tradicional (compuesta por padres y hermanos), en la cual el consumo de alcohol no sólo se da, si no que hasta cierto punto, es visto con normalidad, creemos, debido a la repetición de la práctica. Dentro de la familia de la entrevistada el consumo de alcohol es permitido y realizado por casi todos los miembros de su familia (incluidos los de la familia extendida).

El diálogo fue bastante abierto y continuo, sin limitaciones reales en cuanto al tratamiento del tema, la joven fue bastante colaboradora, por cuanto siempre estuvo en disposición, no sólo de contestar lo que se le pedía, si no en ampliar con experiencias personales temas relacionados a la pregunta que se le estaba realizando.

Algunos de los aspectos a resaltar de su personalidad es que ella tiene pocos tabúes o limitaciones sociales, tanto para hablar como para comportarse de modo más amplio. Esto se puede observar con gran facilidad en la manera en que toma alcohol. Creemos que para ella, el irse de fiesta o el salir a tomar, ha sido una práctica interiorizada desde hace mucho tiempo, lo que le permite básicamente comportarse de la manera en que ella lo desee, cuando la constante, cuando menos para este país, es que la mujer se cuide o se limite en algunos aspectos debido a la normativa patriarcal vigente.

Información sobre el informante

Historia de vida e historia laboral

La Niñez

Natalia, nació en febrero de 1985, vivió y continúa viviendo en el área metropolitana, en San José, sus padres son también de San José. El papá es médico, ronda los 45 años, la mamá estudió periodismo y actualmente se dedica a la venta de arte, tiene cerca de 40 años.

Tiene dos hermanas mayores, la primera de 27 y la segunda de 25 años. Tiene un contacto directo con la segunda: Andrea y ve poco a la hermana mayor. La relación entre ambas nunca ha sido muy sencilla. Andrea vive en Escazú, es divorciada y tiene un hijo de 2 años, estudia psicología criminalística. Argentina, la mayor, vive con la abuela materna y ha tenido trabajos ambulantes, algunos relacionados con la venta de arte también.

Los padres son también divorciados, estuvieron juntos hasta el último año de colegio de Natalia, en el 2002. Ella es egresada del Castella.

Ellos tienen un nivel económico medio, medio alto, en la casa nunca les faltó nada, con la posibilidad de tener una vida bastante austera.

Las personas encargadas de la crianza siempre fueron ambos padres, sin embargo, el de mayor respeto o de perfil más fuerte siempre fue el padre. La mayor autoridad así como la manutención de la casa estuvo en manos de él.

En cuanto a su niñez, ésta fue agradable, tranquila y feliz, cuando era pequeña el matrimonio aún era estable, lo cual le dio la posibilidad de vivir en un espacio seguro y tranquilo dentro de la casa.

La convivencia con otras personas amigos de la familia, le permitió desenvolverse con soltura en un mundo de adultos. Era frecuente también la realización de fiestas en la casa, lo que la hace ver al consumo de alcohol como algo cercano, por tanto normal y hasta controlable, puesto que no existía una prohibición tan fuerte para su consumo. “Un par de veces al mes, hasta tres veces al mes. […] cuando nos pasábamos de casa o algo así y se hacía una fiesta de inauguración de la casa o algo así; entonces se invitaba a los amiguillos y así.” Esto cuando se realizaba en la casa; pues el tema de las fiestas y las salidas, sin embargo, si estaban muy controladas por el padre. “El no me dejaba ir así a una fiesta así, sola, o si me dejaba me decía: “no usted llega las doce” (y tenías que llegar), a sí, porque si no….”

La adolescencia

El proceso de cambio dado en esa etapa inicia a temprana edad, desde pequeña su inclusión en el mundo adulto fue pronta, cuando menos en las relaciones con este grupo. El colegio no fue demasiado diferente de lo normal; sin embargo es posible detectar momentos de consumo prolongado y etapas de consumo excesivo. El caso de la primera vez que toma, a los 14 años es ejemplo de esto. “Yo empecé a tomar ya formalmente a los catorce; porque en sexto grado le robe unas botellitas de tequila a mi mamá, de esas que son pequeñitas. No me las tomé yo, o sea las llevé a la escuela ahí y sí, me tomé un traguillo pero para probar y el cigarro también lo probé en sexto grado, que no me gustó, pero después ya....” Es importante destacar que su primer consumo de alcohol también se asocia al del cigarro.

La primera vez que se emborrachó fue a los 15 años: “No, así fuerte así que me emborrachará no, a los quince, porque fui a la fiesta de quinceaños de una compañera y tomamos tequila; esa fue la primera vez que así, pero fue asqueroso, llegué y vomité a la casa de mi amiga y todo; le vomité hasta el colchón. Demasiada vergüenza, y al día siguiente yo diciéndole a la mamá que me habían caído mal los burritos que nos habíamos comido. Lavando las sábanas, me dice: “es que eso pasa cuando uno se pasa de tragos”. Demasiada vergüenza en la casa de Verónica, esa fue la primera vez. Las demás veces era más controlado, pero esa fue la primera vez que me emborraché así, y es que nos tomamos prácticamente una botella entera de tequila entre ella y yo.” La razón para tomar tanto la justifica diciendo que era una fiesta; sin embargo admite que el licor había sido llevado de contrabando y que salieron al jardín a tomarlo. Tomó porque le ofrecieron y la mamá no se dio cuenta porque se quedó a dormir donde la amiga. Una profesora los vio y así se lo hizo saber a Natalia, pero no los delató.

El divorcio de los padres fue un aspecto importante en su vida, debido a que cambia la estructura familiar y la cotidianidad de su casa. La madre, posterior al divorcio se establece con su actual pareja (pintor reconocido), ya conocido por la familia desde años atrás y vive con él y sus hijas en un apartamento en los Yoses. Después se mudan a una casa en Curridabat.

En el colegio su vida se caracterizó por tener buenas relaciones con todo el mundo y por ser centro de atracción, puesto que siempre estaba involucrada en las actividades académicas propias de su colegio (exposiciones, presentaciones de danza o teatro). Su personalidad bastante extrovertida le permitió hacer con facilidad amistades y lograr la aceptación de esas personas, ella posee características de líder innato.

En cuanto al consumo colegial, todas las personas o por lo menos una gran mayoría de ellas tomaba licor en ese momento, y las fiestas colegiales incluían la presencia de estas bebidas. “En mi colegio tomaban y todo. Las fiestas que se hacían siempre tomando. Bueno, es que uno realmente en sétimo uno toma y se emborracha, toma para emborracharse RAPIDO. Las fiestas pueden terminar a las doce pero como me compré una pacha de guaro, entonces ya termino mal.”

Es interesante como ciertos ambientes incentivan, promueven y normalizan consumos de alcohol, que muchas de las veces son incluso excesivos. Para Natalia, no sólo el colegio, sino su casa también son ejemplos de esta situación. Es así que en su casa, apenas tuvo edad permitida para tomar con regulaciones familiares (a los 17 y antes de los 18 años), se incorpora a las fiestas que se hacían en su casa.

Si bien es cierto su consumo no era excesivo, esto le permitió tener cierto conocimiento de la dinámica del consumo, que talvez para muchos de sus compañeros no tenían; aunque de modo general, el tomar significaba llegar a extremos de la ebriedad.

Adultez

Talvez el principal de los cambios para ella fue la entrada a la universidad, donde el beneficio económico de sus padres cesó, lo cual la hizo verse obligada a trabajar. Sus primeros trabajos se dieron en la galería Andrómeda, en la cual trabaja todavía. No obstante, es importante indicar que verdaderamente, el aspecto que la ha acercado con mayor medida al mundo adulto, es el cambio de pasar a vivir en la casa de sus padres a la de vivir sola, hecho que ocurrió a principios de este año. Ella vive en un apartamento en Sabanilla.

“[…] Ahora como estoy sola e independiente, es un hecho que uno trata de ser más responsable, cuidarse más, más que un problema a nivel social y de entorno y de contexto, uno ya no puede estar saliendo o llegando a la casa a las 3 de la mañana, 5 porque lo pueden asaltar a uno abriendo el portón y uno ebrio o feo, entonces ahora por eso yo tomo tal vez un poco menos y si salgo, no salgo sola.”

Cuando va a tomar, se arregla y sale a las 9:30 o 10:00 de la noche de su apartamento y la hora de llegada es relativa, pero no antes de las doce. Cuando vivía con su familia debía salir lo más tarde a las nueve para volver a la hora permitida. Admite que sale menos y va a los que le queda más cerca: Uranos, Rancho Alegre, Retrovisor… Al preguntarle cuánto toma, responde: “Una caja de vino, una botella de vino, sola, en una noche […] Antes tomaba cerveza o tomaba whisky, tenía mas plata para poder comprarme whisky y vino, he ido eliminando mucho la cerveza […] porque amanezco mal del estómago.” Indica que una botella o caja de vino es lo que necesita para sentirse “feliz”. “[…] Con cervezas: seis cervezas y ya yo con seis cervezas estoy ebria; con whisky, es raro, porque tiene más alcohol, pero me lo tomo más pausado, y me gusta más porque ando más tranquila; qué, unos cinco tragos de whisky y ando feliz, con agua o soda, preferiblemente con soda.” Tequila casi no toma debido a las malas experiencias anteriores en las que se ha emborrachado rápidamente, aunque a veces lo consume con cerveza.

Sale para divertirse, le gusta tomar y bailar, y disfruta mucho aunque esto también depende de la compañía en que anda, especialmente con sus ex-compañeros de su colegio. “Si yo estoy sola o tengo mucho tiempo de estar sola, de repente uno puede conocer a alguien […] Pero salir exactamente para buscar a alguien, no.”

En cuanto al aspecto académico, ingresa a la UNA a estudiar en un principio artes plásticas, luego reestructuran la carrera y opta por continuar con diseño ambiental, actualmente estudia el tercer año.

Con respecto a su trabajo, podríamos decir que es algo diverso, siempre ha estado relacionado con la venta de arte. Actualmente trabaja en la galería Andrómeda en San José, tiene más de 2 años de trabajar ahí. También es pintora y muralista, mucho de su trabajo en los últimos años ha estado relacionado con asociaciones o fundaciones, una de las principales es Fundación Curridabat, la cual tiene un programa de embellecimiento de escuelas públicas a partir de la realización de murales en las instalaciones. Andrómeda también tiene participación en actividades en venta de publicaciones (libros y revistas) de conocidos artistas y escritores nacionales, por tanto, constantes participaciones en ferias de libro o de arte son también espacios de trabajo para ella.

A principios del año que viene, ella planea realizar una exposición de sus pinturas, por tanto, mucho de su tiempo de trabajo esta enfocado en eso y en clases de arte particulares que da a niños, las cuales imparte desde su casa.

En cuanto a su vida sentimental, actualmente tiene un novio, fotógrafo, estudiante aún del CUNA y empleado del periódico La Prensa Libre, también de 22 años. Actualmente tiene una relación seria con él. Lo conoció por primera vez en la universidad, pero después lo veía en bares: “[…] Siempre lo veía medio ebrio, verdad, y yo también, más o menos.”

De forma general sus parejas han sido diversas, algunas muy seria otras no tanto, varias buenas y algunas bastante malas, donde realmente no la tratan bien. La última de ellas con un compañero de la universidad, talvez ha sido la peor de todas.

Representaciones

Autopercepción

Ella se percibe como una persona independiente, que trabaja, con un buen gusto desarrollado por el interés que tiene hacia la estética, del arte y de la moda. Verse y sentirse atractiva es de importancia, y mucho de su interés siempre es estar acorde con las tendencias en el vestido y peinado. Para ella el cambio es una constantes y es algo importante en su vida, el aspecto físico es una parte importante de ese cambio.

Otro de los ámbitos tiene que ver con la de mujer empresaria, puesto que mucho de su mundo laboral está relacionado con las relaciones públicas y la venta de obras o servicios. Su trabajo es importante, más allá de la obtención de dinero, por la estabilidad que éste le permite. “[…] Yo siento que soy una persona muy responsable. Yo nunca he dejado de ir a trabajar porque me pegué una fiesta el día anterior.”

Para ella la compañía es importante, necesita de la gente, de los amigos y de la familia, para ella el hablar y el tener conversaciones de contenido es vital. No se ve como una esposa tradicional, y la idea de ser madre no la entusiasma demasiado, se percibe como sola y trata de tener las ataduras mínimas posibles, de modo que esa libertad le permita hacer y realizar proyectos a conveniencia. Sin embargo, tiene una clara necesidad de estar acompañada y de sentir el apoyo de una pareja, sin crear tampoco una dependencia. “Además cuesta que yo tome sola, porque yo soy muy social y no me gusta mucho estar sola y si lo hago lo hago con amigos o amistades.”

Se ve como una persona alegre, espontánea y complicada, diversa en cuanto a los diferentes estados de ánimo que posee, pero siempre muy estable y con los pies en la tierra para cuando se trata de las cosas importantes, muchas de ellas relacionadas con el trabajo, familia y amigos. No se ve como una persona cariñosa, pero cuando quiere a alguien lo hace realmente y se vuelve demasiado leal a esa persona. No soporta que la gente hable mal de las personas a las que quiere y su molestia es evidente, no le cuesta decir las cosas como son y tampoco le preocupa si a alguien no le gusta.

En cuanto a su consumo de alcohol, declara: “Yo considero que yo tomo bastante, la verdad, para ser mujer, digamos, pero yo creo que en mi familia casi todas tomamos bastante.”

Justifica su consumo como una necesidad para la socialización: “[…] me gusta hablar mucho con la gente, porque me acompaña el licor para hablar con la gente, me gusta compartir, salir, ver gente y tomarme un trago y verla. Me gusta hacer reuniones, es social, yo porque soy tan social, no lo ocupo para ser sociable, pero si me gusta para amenizar, más que todo por eso. Me gusta sentirme feliz con el alcohol, me relaja mucho, me hace sentir tranquila, la mente en otro lado, algunas veces, verdad.”

Una de las principales razones por as que se ha moderado en su consumo de alcohol es debido a lo que la gente dice: “[…] Inconscientemente uno trata de proyectar una imagen, también porque si viene bien o mal, yo siendo mujer, a veces trato de controlarme un poquillo, pero, o sea, si bailo, bailo y así, no es que me quede sentada todo el rato o me gusta hablar con todo el mundo, pero sí tampoco así el deschave total, que en algún momento uno lo ha hecho también, pero ya afuera es diferente, por que la gente va a decir algo. Siempre los comentarios de la gente a uno le importan, siempre.”

Al preguntarle si dejaría de tomar responde: “No, ¿por qué? No creo que me vaya a morir de una cirrosis, o creo que tomar es menos dañino que el fumado. No dejaría de tomar. Dejaría tal vez, y lo he dejado de hacer, de trasnochar tanto, o de etc. Pero siempre van a haber actividades donde uno vaya a tomar, y no es que en todas siempre tomo, a veces no tomo, y es que no siento que yo sea codependiente del alcohol, pero por eso no lo tengo que dejar, porque creo que en mi vida nunca ha sido un problema.”

Sistema de creencias

No tiene un sistema de creencias formal o estructurado como lo podría dar la religión; su familia nunca ha sido creyente activa de algún tipo de fe, sin embargo, fueron criados con normas sociales bien fundamentadas. Las principales creencias de Natalia están asociadas con el respeto a la vida y a la persona.

Cree en un dios, pero no en uno que tenga un nombre, y tampoco es creyente de los santos o divinidades. Piensa que la vida es importante y que uno debe de ser alguien y algo en la vida, el tiempo perdido es lamentable y su día siempre está estructurado en función de resolver y realizar diferentes cosas que le den satisfacción.

Cree en la gente que le ha demostrado que se puede creer en ella, sus personas cercanas se han mantenido con ella mucho tiempo, y con ellas existe una cierta deuda de gratitud que no tiene con el resto. Las personas que le prueban que vale son las importantes, las otras, no.

Cosmovisión

Piensa de forma algo difusa, que las cosas en la vida tienen una razón de ser, que funcionan por causas que no conoce pero que acepta, aún cuando a veces no entiende ese porqué. Cree que las cosas importantes son el resultado del trabajo y del tiempo y la dedicación que uno le ponga a ese trabajo.

Difícilmente se siente obligada a dar razones de sus actos, su consumo de alcohol, como otros aspectos de su vida se rigen bajo esa norma.

Siente que es capaz de realizar lo que se proponga y se sirve de las cosas que le hacen bien para lograr lo que se propone.

El dinero, le parece que es un mal necesario, pero sabe la importancia de guardarlo, de ahorrar y de trabajar por él.

En cuanto a su sexualidad es bastante abierta, con pocos tabúes relacionados. Es una parte importante de su vida, le importa verse bien y sentirse aceptada. Sus relaciones sexuales son una parte importantes de la vida en pareja, ya sea que tenga o no un novio en forma, no obstante el cuidarse y el no quedar embarazada (por ejemplo), es una preocupación constante.

El futuro no la obsesiona pero le interesan medios que le permitan conocer interpretaciones de su futuro o características de su personalidad, la astrología le despierta cierto interés, pero no es nada realmente trascendental.

En cuanto a los temas de carácter mundial, le son de importancia y para ella la discusión de los mismos y la implementación de posibles soluciones es importante, existe claramente un cuestionamiento importante que se ve reflejado en su trabajo y una preocupación por la situación actual y política del país. Partidaria de las mejores reformas estatales a través de la conciencia y la razón social

Sobre el alcohol, Natalia lo ve como algo muy natural: “No creo que sea un problema, creo que el licor es social, es parte de la vida normal, siempre y cuando uno no siempre ande por ahí haciendo el ridículo.”